Gabriel Boric: el candidato que lee a Camus

Por Clara González Martínez (*) | Imagen principal: Marcela «Maliki» Trujillo

Una vez más, se quebraban todos los pronósticos; él volvía a ganar aquella templada noche de invierno santiaguino. Las proximidades de la antigua casona ubicada en la avenida Francisco de Bilbao, en un barrio acomodado de Providencia, son tomadas por partidarios del Frente Amplio. En sus rostros, una mezcla de júbilo e incredulidad, y en sus manos, banderas de todos los colores en las que se lee “Boric presidente”.

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En el segundo piso de la sede de Revolución Democrática está Gabriel Boric junto a sus pares de máxima confianza. Escriben contrarreloj el discurso con el que el joven diputado por la Región de Magallanes reivindicará su triunfo en las primarias de Apruebo Dignidad. En contra de lo que vaticinaban las encuestas y con más de un millón de votos, Boric se acaba de imponer a Daniel Jadue, el alcalde comunista de Recoleta, con más del 60% de las papeletas. Escoltado por Giorgio Jackson, Beatriz Sánchez, Fernando Atria y otros compañeros frenteamplistas, Boric, sobre un escenario improvisado, se dirige a las cámaras ante cientos de personas que lo arengan:

“No le tengan miedo a la juventud para cambiar este país, porque también bebemos de la experiencia de quienes lucharon antes que nosotros», dice. «Aprendemos de sus errores y de sus aciertos. Y con la conciencia histórica de que somos herederos de una posta muchísimo más larga que nuestras experiencias vitales, podemos decir hoy día, con mucha alegría y con mucha esperanza, tal y como hemos repetido en las plazas de nuestro país, en las regiones, en los pueblos más recónditos: ‘Si Chile fue la cuna del neoliberalismo, también será su tumba’”.

Discurso de Gabriel Boric tras imponerse en las primas de Apruebo Dignidad. | CHV Noticias.

Son casi las nueve de la noche del domingo 18 de julio de 2021 y faltan solamente cuatro meses para las elecciones presidenciales. Gabriel Boric, magallánico, exdirigente estudiantil y actual diputado en el Congreso Nacional, a sus 35 años está un paso más cerca de ser el próximo presidente de Chile.

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Nació en Punta Arenas, a más de dos mil kilómetros de Santiago, en 1986. La madre, María Soledad Font Aguilera, es una mujer filántropa y religiosa que desempeña labores de voluntariado y ha criado a tres hijos varones: Gabriel, Simón y Tomás. El padre, Luis Boric Scarpa, es ingeniero químico, exfuncionario de Enap y un militante de la Democracia Cristiana que alzó su voz contra la dictadura de Pinochet. La familia Boric, vinculada a la inmigración croata, goza de una privilegiada situación social y económica: viven en una buena casa con jardín y vista al Estrecho de Magallanes, y mandan a los hijos al British School, donde se educa la élite puntarenense. “Desde los más pequeños se trabaja el desarrollo del pensamiento crítico y la capacidad de observar la realidad desde diferentes perspectivas”, se lee en el sitio web del colegio.

Gabriel Boric destaca desde muy pequeño como un chico estudioso, competitivo y perseverante que rápidamente se interesa por la historia, la política, la poesía y el teatro. Entre sus profesores, el escritor y poeta Óscar Barrientos alimenta su pasión por la lectura: Boric es un adolescente que lee insaciablemente a Gabriela Mistral, Enrique Lihn, Pablo de Rokha, Mario Benedetti y Jorge Teillier. Con su grupo de amigos, además de jugar fútbol, organiza tertulias, escribe manifiestos contra la injusticia, raya muros y se involucra en la organización estudiantil haciéndose parte de la refundación de la Federación de Estudiantes Secundarios de Magallanes.

Con un excelente promedio académico, Boric se traslada en 2004 a Santiago para estudiar derecho en la mejor escuela del país. Pronto será un veinteañero con bigote, pelo chascón y look retro que ha cambiado el punk por Silvio Rodríguez y Quilapayún. Ahora es un personaje magnético que lee a Camus, Asimov y Gramsci, y milita en el colectivo Estudiantes Autónomos. Compañeros suyos de facultad lo comparan con un astro: “Era como un cometa: se le veía poco y cuando aparecía, todos querían estar cerca”, dice Matías Meza, expresidente del Centro de Estudiantes de Derecho de la Universidad de Chile.

Ese carisma le lleva a ganar en 2009 la presidencia del Centro de Estudiantes de Derecho, desde donde encabeza una toma que terminará con la destitución del entonces decano de la facultad, Roberto Nahum. Aquel momento marcará la trayectoria política de Boric, cuyo liderazgo se hace ya incuestionable. Así, en 2011, en pleno apogeo del movimiento estudiantil que saca a las calles a un millón de personas, Boric disputa la presidencia de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH) al rostro internacional de las protestas, Camila Vallejo. Por menos de 200 votos, Gabriel da la sorpresa y vuelve a ganar, convirtiéndose en el nuevo vocero del movimiento que cuestiona el modelo chileno y exige al Gobierno una educación pública, gratuita y de calidad.

Camila Vallejo, Giorgio Jackson y Gabriel Boric en 2011. Los tres dirigentes estudiantiles se convertirían en diputados de la República. | El Mostrador.

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  • «Desde Magallanes a cambiar Chile». Con ese eslogan, un escaso presupuesto y mucho entusiasmo, Gabriel Boric se pone en campaña para las elecciones parlamentarias de 2013. Desde la Fundación Nodo XXI, donde se elaboran los lineamientos políticos que nutren a Boric y su colectivo Izquierda Autónoma, desaconsejan al dirigente candidatearse por Magallanes al Congreso. Pero Boric es un líder obstinado y convence a unos cuantos compañeros para que lo acompañen en su aventura austral. Con una campaña levantada a pulso y a completadas, el sistema de ir golpeando en las casas “puerta a puerta” termina siendo clave: Gabriel Boric gana otra elección, esta vez como primera mayoría regional. Con 27 años y rompiendo el sistema binominal, se convierte en diputado independiente fuera de pacto y asume su cargo acudiendo al Congreso sin corbata.

Para el segundo gobierno de Michelle Bachelet, Gabriel Boric es un diputado independiente que, ante la nula fuerza que tiene dentro de la institucionalidad, sabe aprovechar al máximo las posibilidades mediáticas de su escaño. Será crítico con las reformas del Gobierno, las que califica de insuficientes: ley de educación, reforma tributaria, reforma laboral, ley de aborto. Sus intervenciones se viralizan y, aunque muchos todavía no le distinguen de Giorgio Jackson, va ganando popularidad.

A mitad de la legislatura, el pulso que mantiene con parte de su colectivo Izquierda Autónoma se hace insostenible y se produce un fuerte quiebre que deja al diputado sin respaldo. Pero Boric sigue siendo un líder . Desde el Movimiento Autonomista, y junto a Jorge Sharp, Nicolás Grau y Gonzalo Winter, resurge políticamente. Un año después, y al alero de la candidatura presidencial de Beatriz Sánchez, se forja la alianza electoral del Frente Amplio, que instalará a 20 diputados en el Congreso. Boric, reelecto, será uno de los líderes de la coalición de jóvenes congresistas que, con aciertos y errores, están tratando de correr los márgenes de lo posible desde el interior de las instituciones.


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Cuando un 18 de octubre estalla la inédita protesta social que pone en jaque al Gobierno de Piñera, Gabriel Boric no será una figura decisiva. No inicialmente. Casi un mes más tarde, el 15 de noviembre de 2019, en medio de una crisis de gobernabilidad sin precedentes, las dirigencias de los partidos políticos se reúnen para firmar el llamado “Acuerdo por la paz”. En unas negociaciones extremadamente tensas, Boric jugará un rol clave como mediador, aunque finalmente su partido, Convergencia Social, decide no firmar el acuerdo que establece la hoja de ruta para una nueva constitución. Gabriel Boric, sin embargo, firma el acuerdo a título individual en una especie de apuesta al todo o nada.

Baja en las encuestas, en la calle lo acusan de haber traicionado al pueblo e incluso es agredido físicamente. Pero Boric ha escuchado muchas veces que la política es una carrera de largo aliento y se mantiene a flote, como puede, lejos de posturas dogmáticas. Liderando un Frente Amplio que arrasa en la Convención Constitucional y obtiene la vicepresidencia de la Asamblea, la figura de Gabriel Boric una vez más resurge de sus cenizas para ser la carta presidencial con que su coalición enfrenta y derrota al candidato Jadue. Con el Partido Comunista a bordo del proyecto, Gabriel Boric acaba de presentar su ambicioso programa de gobierno, que busca, a través de una mayor recaudación de impuestos, transformaciones estructurales en salud, pensiones y educación.

Gabriel Boric exponiendo en el Encuentro Nacional de la Empresa (Enade) en noviembre de 2021. | Agencia UNO.

Poco después de aquel acto, el candidato comunicó haber dado positivo por COVID-19, por lo que debió permanecer confinado durante el último tramo de la campaña electoral. Aunque numerosas encuestas lo posicionan a la cabeza de la carrera presidencial, en el entorno de Boric observan el escenario electoral del próximo 21 de noviembre con cautela. En los últimos años, cuando Gabriel Boric analiza su propio liderazgo, habla de su desconfianza ante los dogmas y de su intento por hacer de la duda una forma de hacer política. El presidenciable magallánico, que tiene a Albert Camus como autor de cabecera, siempre que tiene la oportunidad parafrasea al filósofo francés: “En política, la duda debe acompañar a la convicción como una sombra”.

(*) Abogada (Universidad de Salamanca) y Magíster en Periodismo (PUC). Colabora en la edición chilena de Le Monde Diplomatique.

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