
Comunista y estudiante de Pedagogía, fue elegido por la propia excandidata presidencial Jeannette Jara para ser parte de su comando. Aquí, Sánchez cuenta cómo fue trabajar con la exabanderada oficialista, habla sobre el odio en las redes sociales y plantea la necesidad de una autocrítica en la izquierda: «Deberían hacer una reflexión dentro de los mismos partidos y no echarnos la culpa unos a otros».
Por Nicolás Villagra
Fue en 2024 cuando a Matías Sánchez le pidieron ser administrador de las redes sociales del Partido Comunista en San Fernando, tarea que asumió con gran entusiasmo por su interés en esas plataformas. Tiempo después, en 2025, cuando Jeannette Jara aún no era proclamada candidata, Sánchez empezó a subir videos y cuñas de Jara a las redes sociales del partido para mostrar el trabajo de la entonces ministra del Trabajo.
Semanas después de haber sido proclamada candidata por el PC, el 5 de abril, Jara viajó a San Fernando, buscando conocer al community manager del partido en ese lugar.
—Cuando llegó le dijo a una persona del partido que quería conocerme, pero que no sabía quién era —recuerda—. Yo estaba grabando muy tranquilo. Ni siquiera la había ido a saludar, porque no
soy de acercarme mucho a las personas famosas, sobre todo porque ella es una persona a la que admiro mucho.
Al finalizar la reunión en San Fernando, la candidata se acercó a él, le comentó que tenía un muy “buen ojo político” y lo invitó a ser parte de su comando en las redes sociales. Sánchez aceptó sin ninguna duda.
—Aun si estuviera viviendo en Punta Arenas, le hubiera dicho que sí —asegura riendo—. Igual, en su comando había gente que tenía mucha más experiencia con ministerios o parlamentarios. Yo soy músico y estudiante de Pedagogía. Recién me venía metiendo en el tema de las comunicaciones. Tuve que empezar a aprender más.
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Fue así como comenzó a trabajar mano a mano con Jara. Partió juntándose con un grupo reducido de personas a ver noticias y a tomar decisiones con miras a la primera vuelta.
Pocos meses después, el equipo creció de 20 a más de 100 personas, ya que los trabajos que se debían hacer para la primera vuelta eran extenuantes. El estudiante de Pedagogía comenta en broma que cada uno de los que llegaban lo hacía por recomendación de gente del partido, “pero yo venía de una recomendación mucho más alta
que ellos”. Agrega que, aunque el trabajo que hacía en el comando no era tan demandante, sentía cansancio por el hecho de viajar de San Fernando a Santiago: alrededor de 140 kilómetros; casi dos horas en bus.
—Me quedaba pocos días acá, en casa de algunos amigos. Pero tenía que viajar constantemente y a veces había que trabajar en el bus, editando o escribiendo guiones o preguntas para hacerle a parlamentarios en los videos.
Aún así, Matías asegura que le gustaba el trabajo que hacía en del comando:
—Mi pega era entretenida. A veces, me tocaba ir a entrevistas con diputados a tirar la talla para ver qué soltaban. De repente, hacer un sketch. De repente, un baile. Igual me daba vergüenza hacer cosas bailando. Pero (a esos contenidos) les iba super bien en números y vistas.
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«Graciosa» y «con carácter»
—Ella no es una persona simple —dice el militante del PC—. No digo que sea compleja como cuando la gente es enredada o difícil, sino que ella es de muchas formas.
Desde que Sánchez comenzó a trabajar con Jara, pasaron ocho meses en los que pudo compartir, conversar y reír con la exministra. Él cuenta que, al principio, veía mucho a Jara, quien lo invitó a su casa a tomar desayuno. También le escribía para la acompañara a alguna actividad programada.
—Su casa es pequeñita, igual que ella. No es una persona de grandes riquezas. Vive en una villa muy tranquila. Es como si fuera una persona normal más.
—En tu visión, ¿cómo es Jeannette Jara?
—No podría decir que ella es alguien ordinario, porque es muchas cosas. Al principio había un rollo de mostrar su lado personal, porque sus vivencias son parecidas a las de todos los chilenos. Había que mostrar su carisma, que no era muy conocido cuando era ministra. La Jeannette de verdad es una persona muy graciosa. Cuando llegué al comando, tenía que grabar videos tirando la talla y le dije: «Tengo que hacer esto. No puedo esperar a que tengamos confianza». Ella me respondió: «Dale nomás».
Sánchez recuerda, que cuando Jara habló de todos los trabajos que había tenido fue objeto de burlas, pero él asegura que es algo normal para los chilenos que vienen de abajo.
—Yo mismo he tenido muchos trabajos, como servir helado y vender en los chinos. También he sido temporero.

También destaca lo que considera una gran capacidad intelectual y de manejo de áreas de Jara.
—Ella es una persona muy capa. Cuando veía su manejo diario, yo pensaba: «Sí, esta persona puede perfectamente ser presidenta, no solo una ministra». Ella estaba muy preparada en todo lo que le preguntaban.
Pero Jara también es descrita como una mujer con carácter, dura y con capacidad de tomar decisiones complejas. Durante el gobierno de Gabriel Boric, Christian Larraín —subsecretario de Previsión Social— fue alejado de su cargo el 26 de mayo por una denuncia de acoso sexual.
Sánchez recuerda ese acontecimiento:
—Cuando se supo, ella (Jara) lo echó a los dos minutos. Eso la llevó a tener muchas críticas de la oposición, que dijo que ella no era una interlocutora válida por sacar a una persona que estaba denunciada por acoso sexual.
Una elección dura
A las 19:29 horas del 14 de diciembre, Jeannette Jara publicó un tweet aceptando la derrota electoral contra el abanderado republicano, José Antonio Kast. «La democracia habló fuerte y claro. Me acabo de comunicar con el presidente electo para desearle éxito por el bien de Chile», escribió la excandidata.
Sánchez comenta que, a pesar de que se veía venir, «jamás perdí la esperanza».
—Además, tenía la sensación de que habían trabajado mucho y que había sido un trabajo honesto, a diferencia de la campaña de Kast, que estaba llena de desinformaciones y violencia.
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Finalmente, con el 100% de las mesas escrutadas, el resultado fue 41,8% de votos para Jara y 58,2% para Kast.
—Fue una noche dura. Y en el comando no teníamos nada: tuvimos que comernos unos sándwiches que habían quedado. Casi nadie hablaba.
No olvida que, al otro día, vio una publicación en redes sociales: una foto tomada desde fuera del comando donde se les veía comiendo, con la frase «Pierden y aún así celebran». Pero para el comando, dice, no fue una celebración.
—Hicimos esta campaña con todo el esfuerzo del mundo. Jeannette no se dio ningún momento de descanso, incluso teniendo una agenda llena todos los días.
Seguir luchando
A pesar de los resultados, Sánchez no ha dejado de subir videos, ni piensa dejar de hacerlo. Con más de 37 mil seguidores en TikTok y 26 mil en Instagram, sigue con el mismo ímpetu que lo hizo unirse a la Jota a los 14 años.
—Ahora mismo igual estoy cansado, porque fueron meses duros de trabajo, de viajes, de idas y venidas a Santiago, así que voy a tratar de descansar un poco. Pero tenemos que seguir.
Y agrega una reflexión:
—Creo que es muy importante hacer una autocrítica, pero no veo a nadie haciéndola. Todo el mundo intenta echarle la culpa a los demás: Fidel Espinoza diciendo que esto es culpa del Frente Amplio; Jadue echándole la culpa al Gobierno. Deberían hacer una reflexión dentro de los mismos partidos y no echarnos la culpa unos a otros.

Además, el community manager asegura que «la izquierda en Chile aún no conoce la importancia de las redes sociales».
—Dentro del comando siempre se decía que hay que dejar los pies en la calle. Y sí, eso es muy importante. Pero tampoco podemos dejar de lado lo que podemos hacer en las redes sociales, como sí lo hace la derecha. Cuando la gente ve videos desinformando o hechos con Inteligencia Artificial, es muy difícil que los olviden. No es para que nosotros hagamos lo mismo. Pero podemos hacer más cosas, porque tenemos muchas herramientas para usar.
El creador de contenido sostiene que, aunque nunca ha recibido mucho odio en redes, sí es algo que pasa a veces.
—Algunas personas me dicen «weko», «fleto» o «gordo». Pero no es algo tan terrible.
Ese tipo de insultos sobre su orientación sexual o su cuerpo, dice, no le afectan tanto. Sin embargo, hace unas semanas recibió una amenaza de muerte. Un perfil sin información le escribió: «Te vamos a dejar igual que Zamudio, maricón..».
Recibir ese comentario le dio miedo y durante días se sintió muy mal, cuenta.
—No es solo hacia mí. Al hablar de Zamudio, hablan a todas las personas como yo. Lloré harto. Mis compañeros del comando me ayudaron, estuvieron conmigo. Pero creo que es algo que no podemos dejar pasar. Hay personas llenas de odio que ahora creen que sus ideas se corroboran porque habrá un presidente como Kast. Son personas que salen con banderas de Pinochet o de violadores de derechos humanos, y eso es muy grave.

Nicolás Villagra es licenciado en Comunicación Social. Ha colaborado en medios como Las Últimas Noticias, Vergara 240 y Morbo | Síguelo en Instagram
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