
El chacal de Nahueltoro, Tres tristes tigres y Este año no hay cosecha son películas que suenan como las mejores de nuestra historia. Cineastas, críticos y académicos opinan aquí cuál es, para ellos, la cinta nacional más destacada de todos los tiempos.
Por Nicolás Villagra
«Cuando se cumplieron 100 años del cine chileno, se hizo una encuesta a la que respondimos personas del rubro», recuerda Pablo Corro, académico y jefe del magíster en Cine de la Universidad Católica. «Éramos como 50 y el problema fue que nunca nos pusimos
de acuerdo sobre cuál es la mejor película chilena».
Desde este 2025, cada 29 de noviembre se conmemora el Día del Cine Chileno, en memoria de los cineastas Carmen Bueno y Jorge Müller, quienes fueron detenidos y desaparecidos el 29 de noviembre de 1974 por agentes de la DINA durante la dictadura de Augusto Pinochet.
Para celebrar este día, en Artefacto quisimos saber cuál es la mejor película chilena de todos los tiempos: una pregunta nada menor, considerando que nuestro país acumula una enorme calidad de cine. Para esto, hablamos con cineastas, críticos, académicos y expertos en el rubro para que cada uno nos comente cuál es, para ellos, la mejor cinta de la historia local.
El chacal de Nahueltoro (1969)

El chacal de Nahueltoro, de Miguel Littín, es considerada por varios como la mejor cinta nacional. Relata un caso real, con actuaciones impecables y con temas actuales, según aseguran los entrevistados. Corro, quien además es experto en cine documental, asegura que El chacal… «es una película muy notable en términos de infraestructura, con un trabajo de montaje excepcional y actuaciones muy sobresalientes de todos, en especial de Nelson Villagra. Y con un trabajo de cámara que no habíamos visto nunca».
Marcelo Morales, director de la Cineteca Nacional, es otro fan acérrimo del filme de Littín:
—El chacal… es una película que, si bien reconstruye un caso real, lo hace con la suficiente destreza y genialidad para ampliar sus efectos, a través del mismo realismo que construye.
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Morales asegura que, a pesar de ser una película de hace más de 50 años, los temas sociales que abarca la hacen ver como una cinta «actual y urgente». Para Nicolás Vogt, crítico de cine y director del cineclub «Ve DVD de verdad», El chacal… es «una película con una temática ampliamente universal, pero cuyo el tratamiento es profundamente chileno».
Vogt agrega que, «tras su restauración en 4K, y por el triste fallecimiento de Héctor Noguera, hay mucho revisionado y primeros visionados. Es algo triste, pero positivo».
Para Corro, El chacal de Nahueltoro no solo es una película «excelente», sino, además, es una película que nos refleja como chilenos: «Nos representa social, política e institucionalmente».
Un punto que comparte el director de la Cineteca, para quien la ceguera política y social «termina castigando al culpable sin reflexionar sobre sus causales».
La filmografía de Raúl Ruiz

Juan Marín, crítico profesional y votante en los Globos de Oro, asegura que, para él, Raúl Ruiz es «el director más importante en la historia del cine chileno», y Tres tristes tigres (1968), una de las películas «más importantes del cine nacional».
—Representa mucho la identidad chilena, la idiosincrasia del chileno tanto en los tragos como en la relación con los amigos, la calentura; esa gran picardía que tiene el chileno. Todo es Chile.
Roser Fort, educadora y directora del Centro Arte Alameda, es otra admiradora del director.
—Sus películas son cautivantes, con una mirada única y graciosa de nuestro pueblo, y una ironía tremenda en sus personajes.

Fort asegura que no podría ser clara frente a qué película le gusta más de Ruiz, aunque hace un leve guiño a Tres tristes tigres, que fue exhibida en el Arte Alameda durante el ciclo «Esenciales de nuestro cine».
—La construcción de cada uno de los personajes y lo que Ruiz hace con ellos es increíble y sobresaliente.
Pablo Corro, el académico de la UC, también menciona a Ruiz dentro de lo mejor del cine chileno. Destaca la cinta Días de campo (2004), una película donde no se sabe si los protagonistas están vivos o muertos:
—Construye una narración muy serena, con mucha atmósfera de interior y diálogos que se refieren al pasado, al presente, a lo mundano y a lo metafísico —explica—. Una cámara increíble y con apreciaciones simbólicas sin estereotipos. Súper notable.
El cine en contexto

El cine no es solo imágenes. Cada cinta está enmarcada en un contexto y en una vida. Cada escena muestra partes de nuestra sociedad: cómo nos vemos a nosotros mismos y cómo vemos a los demás. Los entrevistados también lo advierten.
Francisca Lizana es programadora del Centro de Cine y Creación (CCC). Para ella, la película El viento sabe que vuelvo a casa (2016), de José Luis Torres Leiva, es una cinta que, con simples conversaciones, «busca retratar cómo nos relacionamos entre nosotros mismos, cómo concebimos las cosas impuestas por el sistema colonial. Las conversaciones que se dan en la película son transversales a todos los chilenos. Representan las cosas que siguen pasando en nuestro país.
Vogt, por su parte, menciona una película aún más actual: Denominación de origen (2024), de Tomás Alzamora.
—Una película que muestra cómo un pueblo que busca la reivindicación de la longaniza se une por ese fin, aunque termina aceptando el destino de una votación en la que se aprueba o se rechaza. Algo no menor viniendo de dos procesos constitucionales fallidos.
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Fort y Marín, en tanto, plantean que otra película que retrata nuestra sociedad es Caluga o menta (1990), de Gonzalo Justiniano, una cinta que retrata la marginalidad, el aburrimiento y la rutina:
—Se dejan de mostrar la canchas de tierra y se caracteriza por mostrar a un chileno que no tiene nada que hacer, que se la pasa entre talla y talla.

Para la directora del Arte Alameda, se trata de un filme que «muestra mucho las diferencias sociales en un país que siempre habla de un progresismo que solo funciona para una elite y donde las personas marginadas siempre se quedan sin oportunidades».
Finalmente, Lizana señala que Este año no hay cosecha (2000), de Fernando Lavanderos es una cinta que exhibe «una realidad que existe y con la que convivimos diariamente (niños viviendo en la calle), y no debemos dejar de hablar de ello».

Nicolás Villagra es licenciado en Comunicación Social. Ha colaborado en medios como Las Últimas Noticias, Vergara 240 y Morbo | Síguelo en Instagram
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