Por Nicolás Lazo Jerez

Ilustración: Francisco Curihuinca

Dotada mágica y repentinamente de la capacidad de rebobinar la realidad, ¿volvería a estudiar Literatura? ¿Cómo recuerda esa experiencia?

—Sí, volvería a estudiar Literatura, pero respecto de cómo recuerdo la experiencia, la verdad es que no sabría decir mucho. Recuerdo que leía mucho (¡qué obvio!), que tomaba muchos de esos Nescafé capuchino de vainilla (y ahora no los puedo ver) y que lo pasaba muy bien con mis amigas en el patio. También muchas asambleas.

En el cuento “Copiando a Gógol”, incluido en su libro Pelusa Baby (Alfaguara, 2021), el protagonista pierde su pene. ¿Hay alguna parte del cuerpo humano que desecharía? ¿Qué miembro o accesorio cyborg se agregaría?

—Hasta ahora, no he notado que me sobre ninguna parte del cuerpo. Tampoco he echado en falta otra. No quisiera ser tomada como una persona falta de imaginación o excesivamente conformista, pero estoy contenta tal cual. ¿Para qué te voy a inventar algo?

Un crítico escribió que narra “sin la presión de clase”, “ni desde arriba ni desde abajo”. ¿Está de acuerdo?

—Esa crítica me gustó mucho y me gustaría pensar que no escribo ni desde arriba ni desde abajo, pero creo que es imposible escribir sin alguna marca de clase, es decir, con alguna presión ejercida por mi historia económica personal.

A todo esto, ¿le interesa lo que se escribe sobre lo que escribe?

—Sí, claro. Lo leo cuando se me presenta.

Una escena bochornosa protagonizada por usted que quisiera borrar de su memoria.

—No se me ocurre y, ciertamente, no mencionaría mi bochornosa y terrible escena en una entrevista. Las entrevistas no son un espacio íntimo ni seguro. De hecho, estoy convencida de que las lee más la gente que te desprecia que la gente que te quiere, a ver si encuentran algo para sentirse mejor consigo mismes.

Pelusa Baby, de Constanza Gutiérrez | Alfaguara

“Siempre fui una payasa; la que hacía los chistes en el colegio”, dijo en una entrevista. ¿Quién es la o el mejor comediante de Chile?

—Podría hacerme la chistosa mencionando a gente involuntariamente graciosa, pero después de lo que pasó con Piñera (de Piñericosas a torturador de su pueblo), sabemos que esas personas son peligrosas.

El mejor comediante de Chile es Felipe Avello, que es capaz de hacernos reír, por ejemplo, solo repitiendo una frase muchas veces. ¡Ah! Y Francisca Feuerhake, que no solo tiene un talento especial para la actuación, sino también sensibilidad para captar el tipo de cosas que dicen y cómo las dicen ciertas personas. Pero de ella quiero decir que además es una gran escritora, porque tengo la idea de que la gente solo la recuerda por su comedia y se priva de leerla. Ojalá me equivoque.

¿A qué escritora o escritor de la historia resucitaría o contactaría vía ouija para conversar y/o echar la talla?

—Me iría a la segura: sé que Mark Twain responde a esos llamados. Hasta se publicaron libros que dictó a través de la ouija. Me encanta lo que escribió Mark Twain y ojalá nos lleváramos bien. Le jugaría la carta “Truman Capote”: le contaría alguna cosa mía para que me cuente las suyas. Y después, en confianza, le sacaría el tema de Louise May Alcott, que inició un movimiento para que uno de mis libros favoritos, Huckleberry Finn, fuera prohibido en todas las bibliotecas, porque le parecía inmoral. ¡Qué ganas de repasar a Alcott con Twain!

Una persona no famosa a quien admire profundamente.

—Admiro a mi familia paterna completa. Somos muchos y todes me parecen muy interesantes: andan en la suya. Es imposible aburrirse entre ellos. Cada uno tiene su obsesión personal y te la cuenta o muestra con total entusiasmo. Una reunión familiar Gutiérrez es un desfile de historias graciosas, datos curiosos de todo tipo de temas (historia de Chile, alienígenas, meditación, trivia futbolera, películas y libros) y artesanía, porque casi todos tienen talento con las manos y dibujan muy bien, o tejen a crochet o a palillo o tallan madera, o hacen fotos y videos, o tienen dedos verdes y sales de su casa con un arrayán en un macetero.

No quisiera detenerme en unos y en otros no, pero, por ejemplo, tengo una prima que se llama María Soledad que es profesora rural, o sea que es noblísima, cocina como nadie, hace el mejor pie de limón del mundo, y admiro su sentido de la estética, porque su ropa siempre está combinada de manera muy coherente y bonita. Sabe arreglarse muy bien, y encima cuenta muy bien las historias. Es para morirse de la risa. Y otra que se llama Claudia que va por el mundo, todos los días, con unas tijeritas cortando esquejes de plantas para hacerlos crecer en su casa, y junto a su polola han hecho muebles que parecen profesionales. Yo no sé hacer muebles. Me pareció increíble. Supongo que admiro a la gente que está tan obsesionada con algo que le gusta y que es capaz de sostenerlo contra la adversidad que es ser clase media y tener jornadas de trabajo extenuantes. Y también a la que es capaz de transmitirte ese entusiasmo. 

Si el mundo vuelve a confinarse, ¿qué lectura jamás será un desperdicio de tiempo?

—¿Para mí? Los cuentos de Hebe Uhart. Pero que cada uno lea lo que quiera. Cuando alguien me dice que no le gusta leer, siempre pienso que es porque no ha encontrado su libro no más. Lecturas hay para todos los gustos.

Jorge González, de Constanza Gutiérrez | Hueders

Una afición absurda, insospechada o singular.

—Ninguna muy absurda o singular. Mis aficiones son bastante comunes: el café, las caminatas, algunos libros, algunos discos, algunas películas. Ahora ando pegada con Todo no es tanto, de Cristóbal Briceño, y escucho muchos podcasts de historias sobrenaturales, como Martes de misterio.

¡Ah! A veces, a la gente le sorprende ver mi colección de libros de historia de la indumentaria. Creo que eso podría ser insospechado. Me interesa la historia de la moda y leo mucho al respecto. Pero mucha gente se impresiona con cualquier cosa porque, al parecer, tener una afición y no haberla subido a Instagram es motivo de sorpresa.

—Escribió un libro con un perfil de Jorge González. ¿Cómo le gustaría que se lo recordara dentro de un siglo, si acaso quedan humanos para entonces?

—Como lo pinté en ese perfil: genial. Grande. Junto a Violeta Parra y Víctor Jara.

Nicolás Lazo Jerez es licenciado en Literatura, diplomado en Edición y magíster en Periodismo. Es editor general de Artefacto. Escribe para Global VoicesLetras en LíneaRevista Universitaria UC y Revista Ya. | Síguelo en X

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