
Esta no es una película de mera entretención hollywoodense. Al inicio, atrae con una propuesta potente para, después, en secreto, plantar un mensaje en ti. Esa es la diferencia entre la primera y la recién estrenada segunda parte.
Por Rocío Cano Muñoz
Menos fuerte que la primera; mensajes revueltos; canciones con gusto a nada. Estas son algunas de las reseñas negativas de medios destacados, como la revista Time y The Washington Post sobre Wicked: for good. Inicialmente, la cinta iba a contener ambas partes en una misma entrega, pero, finalmente, se dividió por la cantidad de información contenida, dijo Ariana Grande, la cantante y actriz que interpreta a Glinda, una de las protagonistas de esta historia, en entrevista con Jimmy Fallon.
Dicha decisión, fiel a la obra de teatro que divide la pieza en dos actos, nos permite abordar y procesar mensajes difíciles e incómodos que también se nos presentan día a día en el trabajo, con la familia y con las amistades. Y es que esta segunda parte, a diferencia otras películas, es claramente una continuación y un cierre de la historia, y no una nueva edición para alargar una saga.
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En la primera parte, la estructura dramática nos presenta a las protagonistas: Galinda (Ariana Grande) y Elphaba (Cynthia Erivo), la bruja buena y la bruja mala respectivamente, y su historia detrás de la película de culto de 1939, El mago de Oz. Al inicio, se muestra la celebración de la muerte de Elphaba. Todo es fiesta al estilo Broadway, hasta que surgen dos preguntas del público. La primera es: «¿Por qué ocurre la maldad?». Glinda responde: «Esa es una buena pregunta. ¿La gente nace malvada o se les impone la maldad?». Así, desde los primeros minutos se plantea un análisis filosófico y psicológico como punto central a desarrollar. La segunda pregunta es: «¿Es verdad que eras su amiga?». En ese momento, vamos a un racconto que dura toda la primera parte sobre la historia de Glinda y sobre el punto de no retorno en que ella y Elphaba deben separarse y tomar caminos distintos ante lo que consideran lo correcto y lo que no, así como las limitaciones de cada opción.
Aquí comienza la segunda parte. Luego de la presentación, el conflicto y el clímax del primer acto nos dejan al borde del asiento con una de las canciones más icónicas de los musicales y con ganas de saber qué pasó, y se nos muestra cómo sigue la historia mientras, en paralelo, transcurre la trama original del Mago de Oz. El desarrollo de personajes y el desenlace contienen muchos mensajes dignos de analizar. Por lo mismo, esta no es una película de mera entretención hollywoodense. Al inicio, atrae con una propuesta potente para, después, en secreto, plantar un mensaje en ti. Esa es la diferencia entre la primera y la recién estrenada segunda parte.
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La premisa de que hay una bruja buena y una mala, y que eso es todo, acota la visión introspectiva y el carrusel de emociones de este mundo que, llevado por el director John M. Chu junto a un gran desarrollo del mundo interno de los personajes, instala de manera terapéutica el análisis sobre ser y mantener conexiones reales, salir de la burbuja de la individualidad, equivocarse y reparar, luchar por lo justo y tomar por el mango (de la escoba) la narrativa de que «nada une más que un enemigo en común» como algo extrapolable a nuestro diario vivir. Refleja la vida misma e inspira a plantearse frente a la idea de que «ser bueno no puede ser solo una palabra. Tiene que significar algo, cambiar algo».
Acompañamos a las protagonistas y ellas a nosotros a actuar, a pesar de lo que piense o haga el resto, de forma honesta, partiendo por uno y para uno, de manera constante. El final de la historia invita a pensar: si ellas pudieron cambiar para mejor o para siempre frente a la adversidad de su mundo, ¿tú puedes en el tuyo? Son conversaciones incómodas que a lo mejor no estamos listos para tener.

Rocío Cano Muñoz es periodista de la Universidad Católica de Chile, diplomada en Gestión Estratégica de las Comunicaciones y minor en Dramaturgia de la misma casa de estudios, además de locutora. Durante su carrera ha adquirido experiencia en medios, agencias e instituciones públicas y privadas en comunicaciones estratégicas, digitales y audiovisuales, con un enfoque en contenidos creativos e informativos | Síguela en LinkedIn e Instagram
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