El infierno es para los niños: retrato del abuso sexual infantil en los cómics

Por Ángel Muñoz Lavalle (*) y Antonio Muñoz Lavalle (**)

Antes de que leas este ensayo, queremos mencionar que aborda un tema delicado y expone imágenes que podrían ser consideradas sensibles.

Estábamos ambos hermanos conversando mientras escuchábamos canciones en Spotify. Sin esperarlo, comenzó a sonar “Hell is for children” [“El infierno es para los niños»] de Pat Benatar, una canción que habla sobre la violencia y el abuso sexual infantil. Nos quedamos en silencio. Pensamos que era un tema importante, pero también nos preguntamos si sería contingente abordarlo. Explicamos esto a una amiga y recibimos una frase tan lúcida como potente: «Lamentablemente, el abuso sexual infantil es siempre contingente. Se oculta, niega e invisibiliza… pero siempre está ocurriendo». Con esto en mente, quisimos informarnos más al respecto. Revisando las cifras del Observatorio Niñez y Adolescencia, nos dimos cuenta de una realidad abrumadora. Considerando los casos denunciados y no denunciados durante el año 2016, el total de víctimas alcanzaba a 51.360. El informe explica que “cada una hora, seis niñas, niños y adolescentes sufrirían algún tipo de violencia sexual en Chile» (2017, p. 57).

Decididos, repasamos los cómics que habíamos leído sobre este tema. Terminamos seleccionando tres obras reconocidas por abordar el abuso sexual infantil, con distintas propuestas visuales y estilos gráficos, y con autores provenientes de diferentes países: No abuses de este libro (Ediciones B, 2016), un tebeo basado en hechos reales, escrito y dibujado por Natalia Silva (Natichuleta), diseñadora gráfica e ilustradora nacional; La muñequita de papá (1996), trabajo semiautobiográfico creado por Debbie Drechsler, dibujante estadounidense; y la novela gráfica El cuento de una rata mala (1991), ganadora de un premio Eisner y un Haxtur, cuyo autor es Bryan Talbot, artista y escritor inglés.

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En los siguientes párrafos les invitamos a apreciar, a través de un ejercicio comparativo, los recursos usados para representar la crueldad de los abusadores, la brutalidad del abuso sexual infantil y los efectos en las víctimas. De la misma forma, queremos reflexionar sobre el aporte de estas obras a la sociedad, al visibilizar esta realidad y a quienes han sido perjudicados, abriendo una puerta a la reparación.

Sé la niña buena de papá [be daddy’s good girl]

No es fácil abordar el abuso sexual infantil, tanto por sus repercusiones como por la figura del abusador. Estos sujetos poseen, como una moneda, dos caras radicalmente distintas. En general, tienen muy buenas relaciones sociales. Según un documento publicado por la Unicef en 2017, «las estadísticas indican que la mayoría de los abusadores son varones heterosexuales adaptados socialmente. (…) Suelen presentarse a sí mismos como personas afectuosas y humanitarias hacia el mundo exterior». Sin embargo, y en contraste a esta proyección afable, existe una dimensión totalmente opuesta, donde se comportan con absoluta falta de empatía hacia sus víctimas. El documento de Unicef sostiene que «la relación que establecen con el niño abusado sexualmente está basada en amenazas, control e intimidación».

En el caso de No abuses (de este libro), se nos presenta a «R», la pareja de la madre de Tina (la protagonista), como una persona deportista, inteligente y apreciada en su contexto laboral. Estas situaciones resaltan la sensación de que es un modelo a seguir. Por otro lado, en los momentos en que se encuentra solo con Tina, usa la manipulación y el miedo para abusar de ella. Cuando esto sucede, se usan fondos negros que contrastan con la estética general de la obra, caracterizada por líneas gruesas y grandes espacios en blanco. Este juego de contrastes refuerza la representación del abusador.

En La muñequita de papá, el padre es un hombre que lleva a cabo acciones de caridad. Su rostro se muestra amigable y bondadoso. En la intimidad, abusa de su hija en reiteradas ocasiones a lo largo de su niñez y adolescencia. En una de las viñetas, vemos las piernas del abusador al lado de la cama de la niña, con uno de sus pies sobre la ropa de dormir que le acaba de quitar. Esta escena es, además de cruda, una metáfora sobre la pérdida de la inocencia infantil pisoteada bajo el abuso del padre.

Por su parte, en El cuento de una rata mala el progenitor del personaje principal (Helen) es sociable y carismático. Sus diálogos mundanos y expresiones faciales proyectan simpatía. Ahora bien, podemos ver una serie de viñetas donde manipula emocionalmente a su hija, dejando entrever una situación previa al abuso. Helen intenta resistirse mientras los fondos rojos encienden nuestras alarmas de peligro.

Porque el infierno, el infierno es para los niños [because hell, hell is for children]

Del apartado anterior se desprende otro aspecto difícil de tratar, tanto por su contenido como por las estrategias elegidas por los autores para plasmarlo. Es importante tener en cuenta que, según la Unicef, «el abuso sexual ocurre cuando un niño es utilizado para la estimulación sexual de su agresor (un adulto conocido o desconocido, un pariente u otro NNyA) o la gratificación de un observador. Implica toda interacción sexual en la que el consentimiento no existe o no puede ser dado».

Si bien en No abuses (de este libro) y El cuento de una rata mala no se muestran explícitamente los abusos sexuales, estos se sugieren haciendo uso de recursos relacionados con lo ausente, como la elipsis, o mediante conversaciones sugerentes. Por ejemplo, en el cómic de Silva, la protagonista despierta asustada en la noche y llama a su madre, pero llega «R», su abusador. Se hace énfasis en su sonrisa con un plano detalle y en Tina, asustada en su cama. El padrastro abre su grotesca boca y la escena se corta con una frase alusiva: «Solo es cariño, no te preocupes…». Asimismo, en un pasaje de la obra de Talbot se insinúa, a través de transiciones de planos, diálogos y tonalidades rojas que acompañan la escena, que el abuso está ocurriendo o es inminente. Estos ejemplos intensifican aún más la idea de una representación no explícita del abuso infantil.

En La muñequita de papá, Drechsler representa de forma explícita los abusos que sufre Lily. Incluso, en la segunda página del primer capítulo se obliga a la niña a realizar una felación. Es todo muy visceral. Si en los cómics mencionados en el párrafo anterior los autores abogan por una narración más bien implícita, en La muñequita… se pretende generar un shock en el lector mediante una propuesta visual impactante. De cierta manera, nos volvemos espectadores del abuso, cómplices pasivos. Nos situamos en una posición incómoda, sabiendo que es algo que está mal y que no debería ocurrir.

Todo es tan confuso en este brutal abuso [it’s all so confusing this brutal abusing]

Es importante entender que las víctimas «con frecuencia callan: por miedo, culpa, impotencia, desvalimiento, vergüenza. Suelen experimentar un trauma peculiar y característico de este tipo de abusos: se sienten cómplices, impotentes, humillados y estigmatizados» (Unicef, p. 5). En No abuses (de este libro), se hace hincapié en cómo los efectos emocionales del abuso, la confusión y la imposibilidad de la protagonista de poder hablar con su madre sobre estas situaciones aumentan al punto de que Tina se autolesiona con cortes en su muñeca.

Crédito: Ediciones B.

De manera similar, en La muñequita de papá contemplamos el colapso de Lily. Confundida, llena de pensamientos culposos y desbordada por los escalofríos, se encoge en el suelo del baño preguntándose qué puede hacer para que estas situaciones se detengan. La autora nos transmite el desvalimiento y desamparo a través de las expresiones faciales de la protagonista. Al verla encogida en posición fetal, somos capaces de sentir su sufrimiento.

Crédito: Ediciones La Cúpula.

En este mismo sentido, a raíz de los abusos, en Helen (El cuento de una rata mala) se genera una dificultad para relacionarse con la gente y por cualquier interacción física. Sus ojos fuertemente cerrados, su cara a media sombra y los colores anaranjados transmiten malestar y sufrimiento. En repetidas oportunidades fantasea con el suicidio y se imagina siendo arrollada por un tren o saltando desde un puente.

Crédito: Astiberri Ediciones.

Y no deberías tener que pagar por tu amor [and you shouldn’t have to pay for your love]

Consideramos que estos cómics y sus autores son valiosos porque abordan un tema que suele ocultarse. Además, cada uno destaca por algo en particular. En No abuses (de este libro), Natalia Silva integra páginas orientadas a la educación del lector, aclarando qué es y cuándo se produce el abuso sexual, lo que suelen pensar las personas que lo justifican, las excusas de los abusadores y los traumas que quedan en las víctimas.

En el caso de La muñequita de papá, Debbie Drechsler plasma de forma violenta y visceral los abusos sufridos por la protagonista, lo que nos permite entender desde una propuesta visual explícita la crudeza, desamparo y confusión que generan los mismos. Entendiendo que no está dirigido a un público infantil, la autora se permite mostrar la magnitud de estos reprochables actos. 


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Por otro lado, en la rata mala Bryan Talbot nos entrega una historia de liberación que se siente muy cercana gracias al uso de modelos reales para sus personajes. Además, el británico usó documentación y entrevistas a víctimas de abusos sexuales para la realización del cómic. Uno de los grandes valores de esta obra, según las palabras del autor en el epílogo de la edición de 2013, es que «el libro es utilizado en muchos centros de ayuda de todo el mundo. A los adolescentes que sufren abusos a menudo les resulta difícil hablar sobre su situación, pero pueden debatir la de Helen, lo cual les sirve de ayuda para acabar hablando de la suya».

Junto con visibilizar el abuso sexual infantil, estas tres obras también nos permiten utilizar las características del arte secuencial (cómic) como una herramienta única. A pesar de ser parte de la cultura de masas, nos adentramos en él individualmente, marcando una diferencia con el cine, tanto en la forma en la que se consume como en la forma en la que se produce, y creando una complicidad mucho más profunda. De la misma manera, las historietas nos enseñan el mundo que los autores crearon, a diferencia de la literatura, donde los mundos deben ser imaginados por los lectores. Por esta razón, la fuerza del cómic radica en el lenguaje universal de las imágenes, que va de la mano con la intimidad de su formato. En esto último encontramos una herramienta que permite abordar temas como el abuso sexual infantil, visibilizando y abriendo una puerta al proceso reparatorio de las víctimas.

Palabras al cierre

Sufrir este tipo de violencia es una experiencia que puede ser difícil de transmitir con palabras. Si esto te ha pasado o te está pasando, o bien has sido testigo o conocedor de un caso de abuso, te aconsejamos pedir ayuda y orientación. Para ello, puedes visitar la página web de la Fundación para la Confianza, donde encontrarás contención, información y medios de contacto.

Nota: Queremos agradecer a Camila Aliaga por su apoyo y talento.

Sobre los autores

Natalia Silva o Natichuleta (1993) estudió diseño gráfico en la Universidad Diego Portales y ha desarrollado una carrera como ilustradora en distintos medios y editoriales. No abuses (de este libro) fue su exitosa primera obra, tras la cual ha realizado otras publicaciones de distintas temáticas, como Buscando a Gordon (2017), Mili la Millennial (2019), Femme Fatale (2019) y El amable libro de las actividades (2020).

Debbie Drechsler (1953) estudió ilustración y diseño en el Rochester Institute of Technology. Publicó su primera obra en 1992 con la serie Nowhere, recopilada en 2002 bajo el título Verano de amor. En 1996 salió a la luz su obra más conocida, La muñequita de papá. Sus ilustraciones han sido publicadas en diarios, revistas y libros de distintas editoriales.

Bryan Talbot (1952) comenzó dibujando en la escena underground inglesa a fines de los años 60, pero fue con Las aventuras de Luther Arkwright que se haría conocido. Posteriormente, dibujó para series como Batman y Sandman. Se le concedió un Doctorado Honorífico en Arte por parte de la Universidad de Sunderland en 2009, siendo el primer artista de cómic en recibir este reconocimiento.

Bibliografía:

Drechsler, D. (2004). La muñequita de papá. Ediciones La Cúpula, S.L.

Observatorio Niñez y Adolescencia. (2017). “Cifra negra de violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes: ocultamiento social de una tragedia” (Reporte I de monitoreo de derechos).

Silva, N. (2018). No abuses (de este libro). Ediciones B.

Talbot, B. (2013). El cuento de una rata mala. Astiberri Ediciones.

Unicef. (2017). “Abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes: una guía para tomar acciones y proteger sus derechos” (versión 2016, revisada y actualizada en mayo de 2017).

(*) Psicólogo y Bachiller en Humanidades (UAH). Desde joven ha estado interesado en el arte, la filosofía y la historia. Comparte con su hermano el gusto por los cómics.

(**) Licenciado en Teoría e Historia del Arte y Bachiller en Humanidades (UAH). El mundo de los cómics ha formado parte de su vida desde pequeño. Comparte con su hermano el gusto por este arte.

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