Por Camila Hormazábal

La sala Ana González del Centro Cultural Estación Mapocho alberga durante solo seis funciones, desde el viernes 3 y hasta el sábado 18 de agosto, una de las obras más importantes del autor español Federico García Lorca, Bodas de sangre, en conmemoración por los 120 años de su nacimiento.

El montaje, dirigido por Javier Ibarra Letelier y con las actuaciones de los integrantes del Taller de Escenificación impartido por la compañía Teatro del Terror, es una adaptación libre de la tragedia escrita en 1933, basada en un caso real ocurrido en la localidad de Níjar, Andalucía, en 1928.

A través de un lenguaje poético y plagado de simbolismos, Bodas de sangre pone en escena la historia de un noviazgo cruzado por conflictos familiares pasados, los celos y el ardor reprimido, lo que representa un conflicto en el que queda evidenciada la estrecha cercanía entre el amor y la muerte, mediada por una pasión sin límites que impulsa hacia el dolor y una fatalidad ineludible.

La versión de Ibacache conjuga el espíritu trágico lorquiano con el sello de Teatro del Terror, cuyo principio estético busca predisponer a sus espectadores mediante un lenguaje representacional cercano al romanticismo y a la literatura gótica, y en el que predomina una atmósfera lúgubre y sugerente. De esta manera, emergen como factores clave los colores del vestuario y la iluminación, así como la disposición de los elementos en la escena, que facilitan el desplazamiento de los noveles actores.

Federico García Lorca, autor de Bodas de sangre

Pese a no ser intencionada, la elección de este clásico teatral puede interpretarse como un gesto necesario que permite reflexionar acerca del rol histórico de las mujeres y a la forma en que las convenciones sociales han distorsionado la vivencia de los afectos al punto de naturalizar distintos tipos de violencia bajo el nombre del amor. En ese sentido, la reposición de Bodas de sangre se lee como un acierto que nos invita a indagar en nuestras propias concepciones de este concepto y abre una nueva arista en un contexto en que las discusiones sobre el tema se hacen indispensables.

Camila Hormazábal es licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas, mención Literatura, y profesora de Castellano por la Universidad de Chile, además de Diplomada en Edición y Publicaciones de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Se describe como una entusiasta espectadora de teatro | Síguela en Instagram

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