«Contra el odio de quienes deciden qué leemos, qué escuchamos, qué pensamos, cómo nos vestimos, cómo disfrutamos, cómo amamos, las canciones de Javiera Mena son un arma poderosa», dice el poeta e investigador Felipe Cussen. Este texto fue leído el 25 de septiembre, en el Planetario de la Universidad de Santiago de Chile, durante el Congreso Javiera Mena.

Por Felipe Cussen

En la Universidad de Santiago, para cada evento importante seguimos un riguroso protocolo: a través de una larga lista de vocativos, se saluda a todas las autoridades presentes.

Desde este miércoles, sin embargo, esta noble casa de estudios se ha transformado en una nueva institución: el Liceo Experimental Javiera Mena. Por eso, les doy la bienvenida como lo hace siempre su directora: ¡Hola, gays de Chile! ¡Hola, lesbianas de Chile!

Estoy muy feliz y emocionado de que tantas menamoradas, menamorados y menamorades sonrientes nos reunamos bajo esta imponente cúpula para celebrar los 20 años del disco Esquemas juveniles. Estos días, muchas personas nos han contado cuándo lo escucharon por primera vez. Algunas ni siquiera habían nacido en 2006 o nacieron justo ese año; otras estaban en octavo básico, en tercero medio o comenzando la universidad.

Yo, en cambio, era mucho más viejo: tenía 31 años, estaba escribiendo mi tesis de doctorado y ya había comenzado mi recorrido como profesor universitario y burócrata. Hurgando en mis archivos, descubro que el primer show en vivo suyo al que asistimos con mi adorada Marcela fue justo a la vuelta de las vacaciones de verano de 2007, en Onaciu. A pesar de estar lejos de las vivencias y la sensibilidad desde las que componía la joven y tímida Javiera en su pieza, me sentí generosamente abrazado: incluso los boomers estábamos invitados a cantar con ella. Porque, como también escribió en «Absurda», de su último disco: «tengas 15 o 51 [mi edad hoy], el amor duele igual».

Gracias por leer Artefacto. Suscríbete al canal en WhatsApp y recibe gratis todo nuestro contenido directamente en tu teléfono

Con el tiempo, mi fanatismo por Javiera Mena se fue volviendo cada vez más intenso (y, según muchos de mis cercanos, patológico). La citaba compulsivamente en mis clases sin ningún pretexto, y su figura iba dominando muchas de mis reflexiones sobre poesía, música electrónica y mística. Inventaba cursos de postgrado sobre pop y música disco como excusa para hablar de ella. Desde una estrecha mirada académica, estaba incumpliendo una regla básica: no debes enamorarte de tu objeto de estudio. Siendo benevolentes, me convertí en lo que se conoce como un fan scholar.

El año pasado me armé de valor y decidí pasar al siguiente nivel. En una comida con Marcela y Javiera, mientras el cielo se caía lloviendo, confesé a mi ídola que quería organizar «algo académico» en torno a ella. Como siempre que he tenido la posibilidad de conversar con ella, estaba histérico, pero suspiré de alivio cuando comprobé que la propuesta le gustaba.

Pronto le pregunté a Cynthia Shuffer, mi compañera de andanzas académicas y artísticas, si le gustaría que lo organizáramos juntos y se demoró una milésima de segundo en responderme con una sonrisa radiante. A lo que yo imaginaba apenas como una excusa para invitar a Javiera Mena a la USACH, ella sumó la idea de hacer una exposición, convocar a proyectos editoriales y colectivos lesbofeministas y mucho más. Tiempo después, compartimos el plan con Daniela Benincasa, que se demoró exactamente la misma cantidad de tiempo en subirse al barco con todo su talento y energía, y mágicamente hizo crecer las posibilidades de convertir todo en un espectáculo más grande, incluso con un concierto homenaje. Todo el proceso fue como decir: hagamos un asado, pero ahora.

A este hiperventilado comité se sumaron con igual entusiasmo Javiera Tapia, Marisol García, Rosario González, Matías Hinojosa, Nicolás Lazo y la inigualable Josefina Parodi, conocida en el mundo entero como la Chubi. Fue en su cumpleaños, de hecho, cuando volví a encontrarme con la Javi y le conté que ya nos habíamos puesto manos a la obra. Luego nos reunimos para conversar más detalles (yo, nuevamente histérico, tal como ahora mismo) y estuvimos de acuerdo en llamarlo «Congreso Javiera Mena», porque nos parecía exagerado, rimbombante, absurdo o, más precisamente, orsurdo.


Podría interesarte | [Entrevista] Felipe Cussen y el Congreso Javiera Mena: «Es un acto de justicia»


Apenas lanzamos la convocatoria con el magnífico flyer de Tarix Sepúlveda, nos dimos cuenta de que el nombre no era exagerado. Cientos de personas saltaron virtualmente de alegría, celebraron, tiraron chistes. Más de alguno entendió erradamente que estábamos organizando un concierto del grupo Congreso con Javiera Mena. @nicolasperezdea lo sintetizó así: «quiero que tu espada me atraviese en todas las esquinas».

En paralelo, con el apoyo de IDEA y la Corporación Cultural, muchas personas, colectivos y espacios se iban anotando en la larga lista de créditos y agradecimientos que pueden leer en el programa: este maravilloso Planetario que hoy nos acoge; el Teatro Aula Magna, la VIME y el Bachillerato de la USACH; Biblioteca Cuir; Hambre Hambre Hambre; Galería Bebé; Banda Propia; Agencia Rebeldes; Librería Clubdefans; Barra de Pickles; Flama; les estudiantes del Doctorado en Artes y Humanidades; el Feli; la Simo; la Romi; las Calila; las Mojojojo y muchísimas más.

Durante estos meses nos han preguntado, a veces con algo de sospecha, por qué dedicábamos este congreso a una artista joven. Justamente, lo que queríamos era celebrar, en un momento de total plenitud, su trayectoria. Es más, en un contexto político tan violento y odioso, nos parecía aún más valioso reivindicar la compañía, la amistad, la fiesta. Contra el odio de quienes deciden qué leemos, qué escuchamos, qué pensamos, cómo nos vestimos, cómo disfrutamos, cómo amamos, las canciones de Javiera Mena son un arma poderosa. Por eso, este congreso es un acto de justicia, de justicia poética. Es gritar juntos: «¡Mirá de quién te burlaste!». Es un meme ridículo: «El mundo se derrumba y nosotros nos menamoramos». Y es, también, muchas cosas más: un acto de gratitud, una convención de fans, una jornada de rehabilitación de adictos al pop, la premiación de los Oscar, la inducción al Salón de la Fama, una ceremonia de canonización, una maratón, una Teletón, un gigante cumpleaños feliz en la fecha equivocada.

Javiera, quiero contarte, aunque sea apresuradamente, lo que ha ocurrido hasta ahora en las ponencias de este encuentro que no solo honra tus melodías, sino también tus letras, tus videos, tu presencia en la prensa, en la radio o en documentales, y tus memes. Se han reunido más de 70 personas, de todas las orientaciones sexogenéricas, desde estudiantes de cuarto medio hasta artistas, activistas y catedráticas con mucha trayectoria, con perspectivas que provienen de muchísimas disciplinas: música, literatura, feminismo, periodismo, lingüística computacional, pedagogía, arquitectura, cine, historia del arte, diseño gráfico, teatro, ciencias políticas, psicología y biología, con referencias de pensadores como Hannah Arendt, Sara Ahmed, Roland Barthes, Deleuze y Guattari, y comparaciones con Carole King, Shakira, Akriila o Mecano.

También estamos en Telegram. ¡Empieza a seguirnos ahora!

Algunas han sido exposiciones más académicas, pero también ha habido conferencias performáticas, ensayos, crónicas personales y cartas de amor, y se han mostrado videos, cortos animados, fanzines y, nuevamente, memes. Incluso se presentó un nuevo instrumento: el Menatrón. Muchas reflexiones se han complementado y han coincidido, pero hay un mensaje que se ha repetido de manera transversal: Esquemas juveniles es un refugio y a la vez una invitación a la lentitud, la ternura, la calma. Como resumió @lolodelosochenta, «a veces, poder dormirse una siesta juntos es un acto de resistencia».

Mañana continuaremos con las dos últimas mesas de ponencias, la segunda de ellas dedicada al activismo lesbofeminista. A la tarde, podremos conocer la exposición fotográfica Javiera, así, curada por Cyn, Valpa y Jota, con la participación de Aldo Benincasa, Feli Castillo, Gabriel Ebensperger, Ignacio Gálvez, Rodrigo Ferrari, Rosario Oddó y Valentina Palavecino, más las activaciones del proyecto Hambre Hambre Hambre y la Galería Bebé con una exposición del Museo Javiera Mena. Luego, Marisol García conversará sobre el documental Al unísono de Rosario González, que hoy hemos exhibido aquí y, como guinda de la torta, escucharemos Esquemas juveniles completo (con el bonus track “La comida”) en las versiones de un eximio conjunto de grupos y solistas convocados por Daniela Benincasa: Fakuta, Mariana Montenegro, Martina Montaldo, Extraños en la Noche, Inundaremos, Fanny Leona, Dadalú, Dindi Jane, Marina Gris y Lore.

Pero este recuento no alcanza a dar cuenta de la generosidad y pasión que todes han demostrado, y menos aún de todos los momentos en que nuestros ojos han comenzado a brillar, a punto de convertirse en lágrimas.

Ahora hemos llegado al momento cúlmine: por fin escucharemos a la mismísima Javiera Mena, junto a Javiera Tapia y Cynthia, que a partir de hoy se llamará Javiera Shuffer. Las tres Javieras conversarán sobre un libro que en un par de semanas se ha convertido en un clásico: El Casio y tú. Esquemas juveniles, 20 años.

A todas, todos y todes, y especialmente a ti, Javi: ¡bienvenida al Congreso Javiera Mena!

Sigue a Artefacto en WhatsApp, Medium, Instagram, Threads, LinkedIn, Tumblr, Telegram, X, Bluesky y TikTok

Deja un comentario

Trending

Descubre más desde

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo