Tras su misión en esta «región administrativa especial», que acaba de terminar para asumir posiblemente un puesto en Beijing, el diplomático repasa los altibajos de su período como representante en la zona. ¿Cómo evalúa la relación bilateral entre los gobiernos norteamericano y hongkonés? «Tensa con posibilidad de diálogo», dice.

Por Hong Kong Free Press

Traducción: Karen López

Cuando Gregory May llegó a Hong Kong en 1992, se alojó en Chungking Mansions, un extenso y laberíntico edificio de Tsim Sha Tsui conocido por sus pensiones económicas y su diversidad cultural.

En aquel momento, May era un universitario de 21 años que pasaba por Hong Kong de camino a Taiwán, donde se había matriculado en un programa de un año para estudiar chino.

Tras terminar sus estudios universitarios y una temporada en el periodismo, May se incorporó al gobierno estadounidense para hacer carrera en la diplomacia. Su trabajo lo llevó a países como Italia, Mongolia y China continental, y en septiembre de 2022, a Hong Kong.

Durante su última semana en la ciudad, May, de 55 años, volvió a Chungking Mansions, donde disfrutó de una taza de masala chai y un tratamiento de hilos en la cara. Tras casi tres años como cónsul general en Hong Kong y Macao, May se ha trasladado a Pekín como segundo al mando de la embajada.

En declaraciones a la Hong Kong Free Press a fines de junio en su casa, cerca del Peak, el diplomático dijo que se iba de Hong Kong con «sentimientos genuinamente cálidos» hacia la ciudad.

Afuera, en preparación de la fiesta de despedida del cónsul general, el personal de la casa arma castillos inflables para entretener a los niños mientras los adultos se divierten.

—Pueden creer que Hong Kong es una ciudad maravillosa y seguir en desacuerdo con las políticas de los gobiernos de China continental y Hong Kong.

Relación «tensa»

Durante el mandato de May como máximo representante estadounidense en Hong Kong, la ciudad promulgó su segunda ley de seguridad nacional, se celebraron dos juicios históricos de seguridad nacional y se disolvieron los principales partidos democráticos.

También ha habido «altibajos» en los lazos más amplios entre Estados Unidos y China, añade May.

En medio de estos acontecimientos, May describe la relación del gobierno estadounidense con las autoridades de Hong Kong como «tensa con posibilidad de diálogo».

El diplomático dice que su «principal preocupación» durante su mandato había sido Jimmy Lai, fundador del desaparecido periódico prodemocrático Apple Daily. A Lai lo están juzgando por conspirar con fuerzas extranjeras en el marco de la ley de seguridad nacional impuesta por Pekín.

—Nuestra preocupación va más allá de Jimmy Lai. Hay gente que está en la cárcel por participar en una actividad política que estaba específicamente permitida en la Ley Fundamental. Hay gente en prisión por criticar en línea al gobierno. Ha sido difícil presenciarlo y, en estos tres años, se ha vuelto más difícil en términos de derechos humanos.

En respuesta a las preguntas de HKFP, el gobierno de Hong Kong dijo que los intentos de facilitar que un acusado eluda un proceso penal «constituyen un acto flagrante que socava el estado de derecho».

Los políticos estadounidenses deberían «dejar inmediatamente de interferir en los asuntos internos (de Hong Kong) y en el ejercicio independiente del Poder Judicial», añadió.

May también se refirió a las órdenes de detención y las recompensas que la Policía de Hong Kong emitió contra 19 activistas extranjeros en el marco de la ley de seguridad nacional impuesta por Pekín. Algunos de estos activistas viven ahora en Estados Unidos y al menos uno es ciudadano estadounidense. Afirma que esta medida es un intento de reprimir la libertad de expresión en Estados Unidos:

—Sus presuntos delitos (incluyen) cosas que han dicho en Estados Unidos, bajo nuestras protecciones constitucionales.

Sin embargo, el gobierno de Hong Kong dijo, en su respuesta a HKFP, que el efecto extraterritorial de la ley de seguridad «se ajusta plenamente a los principios del derecho internacional» y que los «fugitivos» han seguido desarrollando actividades que ponen en peligro la seguridad nacional.

Aun así, May afirmó que Estados Unidos mantenía «una buena comunicación en general» con Hong Kong y que entre ambos se había producido una sólida cooperación en cuestiones como la lucha contra el tráfico de drogas y las estafas.

Añadió que varios legisladores se han mostrado abiertos, al diálogo a pesar de sus desacuerdos sobre determinadas políticas de Estados Unidos y Hong Kong.

En respuesta al comentario de May sobre la «tensa» relación entre Estados Unidos y Hong Kong, las autoridades de la ciudad señalaron los vínculos entre ambos gobiernos en ámbitos como comercio, educación y cultura. El comercio de bienes entre Estados Unidos y Hong Kong sustenta alrededor de 140 mil puestos de trabajo en Estados Unidos, dijeron.

Velas expuestas en las ventanas del Consulado General de Estados Unidos, el 4 de junio de 2025, cuando se cumplieron 36 años de la represión en Tiananmén | Kyle Lam vía HKFP

El consulado estadounidense no ha sido ajeno al panorama politizado de la ciudad, dice May. Al margen de la ley, el diplomático denuncia que vio «medidas represivas más suaves» destinadas a sofocar las «actividades perfectamente legales» de algunos grupos, y que él mismo lo había experimentado de primera mano.

Al igual que el Partido Demócrata, el mayor partido político prodemocrático de la ciudad, y la Asociación de Periodistas de Hong Kong, que han tenido dificultades para conseguir locales para sus cenas anuales, el consulado estadounidense ha tenido problemas similares para encontrar anfitriones para sus actividades, dice May.

—Estamos haciendo algo en un lugar al aire libre y, de repente, surge un problema de fontanería o alguna excusa por la que ya no podemos utilizar ese lugar.

Añade que el problema en los recintos «no ha ocurrido muy a menudo», pero que había pasado «cada vez con más frecuencia».

—Es evidente que se trata de presiones externas. Se hacen llamadas telefónicas y reciben el mensaje de que no deben organizar nada.

También precisa que estos incidentes ocurrieron más cerca del final de su estancia en Hong Kong. En respuesta, el gobierno declaró a HKFP que «no tenía comentarios» y que los derechos y libertades siguen estando protegidos.

En comparación con las primeras etapas de su mandato, May afirma que recibía menos invitaciones y tenía menos oportunidades de dar charlas en secundarias para promover la educación superior en Estados Unidos. Dice que también le habían cancelado invitaciones para dar charlas en universidades, lo que atribuyó a «presiones externas».

May también expresa su preocupación por el panorama de medios de la ciudad, en el que se advierte un «deterioro real». En cuanto a la libertad de prensa, el diplomático lamenta la desaparición del caricaturista político Wong kei-kwan, conocido como Zunzi. El caricaturista, famoso por sus sátiras sobre temas de actualidad, tenía una columna habitual en Ming Pao, un periódico local en chino.

May, que habla mandarín con fluidez, dice que se suscribió a Ming Pao para mantener su nivel de lectura en chino y para ver los dibujos de Zunzi. La tira cómica fue suspendida en mayo de 2023 tras recibir críticas de las autoridades.

—Me encantan las caricaturas de Zunzi. Son divertidas (y) es todo un reto descifrar el cantonés y las expresiones especiales. Criticaba a Estados Unidos, a mucha gente diferente en esas caricaturas, y ya no podemos verlas. Y todos sabemos por qué.

El gobierno de Hong Kong ha dicho en repetidas ocasiones que la libertad de prensa no es absoluta y ha defendido el panorama de medios, a los que califica de «tan dinámico como siempre».

Apuesta por lo local

La turbulenta relación entre Estados Unidos y China —y, por ende, con Hong Kong— puede haber marcado el mandato de May en la ciudad. Pero quizá eso no sea lo que la mayoría de los hongkoneses recordarán de él.

Los videos publicados en las páginas de Facebook e Instagram del consulado estadounidense, en los que aparece comprando en un mercado de productos frescos y viajando en un minibús mientras muestra su imperfecto aunque sincero cantonés, han acumulado cientos de miles de visitas.

May dice que su estancia en Hong Kong había sido, «realmente, lo más destacado de mi carrera».

Además de la gente, el diplomático admite que echará de menos los paseos hasta la cumbre Victoria desde su residencia, las excursiones con su hijo a Ocean Park y, sobre todo, la comida.

—Hong Kong tiene tantos restaurantes con estrellas Michelin… Pero creo que los mejores sitios para comer son los que no aceptan Octopus ni tarjeta de crédito. Solo efectivo.

El diplomático considera los fideos wonton y el arroz con dos platos como sus favoritos. Sus opciones preferidas para los dos platos son la salchicha en conserva y una verdura como el xiao bai cai. O el bok choy, un tipo de col china.

Al reflexionar sobre los acontecimientos políticos durante sus casi tres años en Hong Kong, May dice que seguirá animando a los ciudadanos estadounidenses a mudarse a la ciudad:

—Solo hay que estar al tanto de algunos de los cambios que se han producido aquí. Hay que tener en cuenta aspectos como la Ley de Seguridad Nacional y el Artículo 23. Hong Kong ha cambiado. Hong Kong, en esencia, ya no es la sociedad libre que era.

Este texto fue publicado originalmente en Hong Kong Free Press y traducido por la red de medios ciudadanos Global Voices el 28 de julio de 2025

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