La muerte de Jorge Mario Bergoglio, ocurrida a primera hora del lunes pasado, sumió en la tristeza a millones de fieles católicos alrededor del mundo. El balance sobre el legado del Sumo Pontífice, sin embargo, está lejos de ser monolítico.

Por Nicolás Lazo Jerez

Imagen principal: Ashwin Vaswani vía Unsplash

Jorge Mario Bergoglio, el Papa Francisco, murió este lunes 21 de abril a las 7:35 —hora local— en la Ciudad del Vaticano, Italia, como consecuencia de un accidente cerebrovascular, según reportaron los medios de comunicación de ese país. Tenía 88 años.

«El Obispo de Roma, Francisco, regresó a la casa del Padre», anunció anteayer el cardenal Kevin Joseph Farrell ante las cámaras de televisión. «Toda su vida estuvo dedicada al servicio del Señor y de Su Iglesia».

Los líderes políticos occidentales reaccionaron inmediatamente a la noticia a través de las redes sociales. “¡Descansa en paz, Papa Francisco! ¡Que Dios lo bendiga a él y a todos quienes lo amaron!”, posteó escuetamente el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su plataforma Truth Social.

Giorgia Meloni, la primera ministra italiana, escribió en X: «Esta es una noticia que nos entristece profundamente, porque nos deja un gran hombre y un gran pastor. Tuve el privilegio de disfrutar de su amistad, de sus consejos y de sus enseñanzas, que nunca fallaron, ni siquiera en los momentos de prueba y sufrimiento».

Meloni, una nostálgica del dictador Benito Mussolini, agregó: «En las meditaciones del Vía Crucis nos recordó el poder del don. (…) Y pidió al mundo, una vez más, el coraje de cambiar de rumbo, de recorrer un camino que ‘no destruya, sino que cultive, repare, proteja’. Caminaremos en esa dirección, para buscar el camino de la paz, perseguir el bien común y construir una sociedad más justa y equitativa».

Durante las últimas horas, miles de fieles se han congregado en la plaza de San Pedro en Roma, así como en otros espacios públicos del mundo, para manifestar su consternación ante la muerte de Francisco, la que también conmocionó a la población no católica. La revista Time lo denominó «el párroco del mundo que lideró en una era de crisis».

«El Obispo de Roma, Francisco, regresó a la casa del Padre», anunció anteayer el cardenal Kevin Joseph Farrell. En la imagen, souvenirs con el rostro de Bergoglio en Roma, Italia | Gabriella Clare Marino vía Unsplash

Sin embargo, las muestras de pesar irrumpieron al mismo tiempo que los juicios negativos sobre el papado de Francisco. Sus críticos señalan que no hizo lo suficiente para combatir la burocracia excesiva, la corrupción y la opacidad de la curia. También argumentan que su defensa de las víctimas de abusos sexuales cometidos por sacerdotes fue tardía y demasiado moderada.

«Bergoglio no ha truncado la sensación de decadencia que la Iglesia en su conjunto produce desde hace generaciones», escribió el periodista español Antonio Papell en una columna reciente para HuffPost. «No queda más remedio que sospechar que las iglesias y ciertos intereses materiales oscuros están buscando las mismas cosas y sirviendo a los mismos amos».

«¿Quién soy yo para juzgar?»

Bergoglio nació en Buenos Aires, la capital argentina, en 1936. En diciembre de 1969, días antes de cumplir 33 años, fue ordenado sacerdote jesuita. A partir de entonces, ejerció numerosos cargos eclesiales, tales como Gran Canciller de la Universidad Católica Argentina y arzobispo de Buenos Aires. Luego de la renuncia de Benedicto XVI al pontificado, fue elegido papa por el colegio cardenalicio el 13 de marzo de 2013, durante la quinta votación del segundo día de cónclave.

Francisco fue el primer papa jesuita y latinoamericano, así como el primero de la historia en adoptar ese nombre, que eligió en honor a san Francisco de Asís. “Nos habló de la misericordia infinita de Dios y que siempre miremos el mundo desde los pobres”, posteó Fernando Chomali, arzobispo de Santiago de Chile, en su cuenta de X.

Existe un consenso relativamente amplio respecto a las contribuciones principales del papado de Bergoglio: transparentar la administración del Vaticano, reemplazar el ultraconservadurismo dominante en el clero y acoger a quienes han sido —o aún son— excluidos por un sector de la iglesia. Al ser consultado por la presencia de homosexuales en la iglesia, respondió de una forma inesperada: «Si una persona es gay y busca al Señor, ¿quién soy yo para juzgarla?».

Insuficiente o no, la postura liberal del papa Francisco podría estar a punto de desaparecer, según algunos analistas. «Aunque la Capilla Sixtina tiene muros gruesos, el Vaticano está invariablemente influenciado por las tendencias políticas mundiales», escribió en un artículo para la revista Jacobin el periodista y doctor en Ciencias Políticas Pablo Castaño. «Con Trump en la Casa Blanca y la extrema derecha en auge en todo el mundo, elegir a otro papa tan progresista como Francisco sería nadar contra corriente, y el Vaticano tiene una larga historia de adaptación a las realidades cambiantes en lugar de enfrentarse a ellas».

Nicolás Lazo Jerez es licenciado en Literatura, diplomado en Edición y magíster en Periodismo. Es editor general de Artefacto. Escribe para Global Voices, Letras en Línea, Revista Universitaria UC y Revista Ya | Síguelo en X

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