Virólogo Gama Bandawe: «Hay intentos descarados de convertir al covid en una enfermedad africana»

Por Steve Sharra | Traducción: Lourdes Sada (*)

En agosto de 2021, el médico malauí Gama Bandawe advirtió sobre la posibilidad de que surgiera una variante de coronavirus a causa del enorme número de personas que no tienen acceso a las vacunas contra el covid-19.

La predicción de Bandawe se hizo realidad cuatro meses después. El 25 de noviembre, el ministro de Salud de Sudáfrica, Joe Phaahla, anunció que se había detectado la variante ómicron de covid-19 en la provincia de Gauteng. Esta variante es más transmisible que otras anteriores, aunque el doctor Bandawe afirma que los científicos siguen sin conocer su grado de letalidad.

En esta entrevista, el doctor Bandawe explica cómo se producen las mutaciones virales y cómo se nombran los virus, comenta la inutilidad de las acciones políticas de su Gobierno y describe la capacidad de Malaui para detectar variantes, incluida la variante ómicron.

El doctor Gama Bandawe es virólogo médico, jefe del Departamento de Ciencias Biológicas en la Academia de Ciencias Médicas de la Universidad de Ciencias y Tecnología de Malaui, donde es profesor. Tiene un doctorado en virología médica por la Universidad de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. Actualmente realiza investigaciones básicas sobre el covid-19  en Malaui, y es miembro del Subcomité de Diagnóstico de la Fuerza Especial Presidencial contra el covid-19, así como del Comité de Secuenciación Genómica de Malaui.

El 5 de diciembre de 2021, el sitio Global Voices entrevistó al doctor Gama Bandawe en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Malaui para pedirle que explicara a un público no especializado los hechos científicos que indujeron su tuit de advertencia del 1 de agosto. Teníamos la curiosidad de saber si la «variante letal» que predijo es la variante ómicron.

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—En esa época me frustraba bastante que aunque algunos científicos y colaboradores míos estaban interesados y actuaban en la desigualdad de vacunas, muchos seguían siendo bastante reticentes a prestar atención al problema —dice el médico—. Además, mucha gente parecía no ver realmente la urgencia de la situación.

Luego agrega:

—Es muy simple. El virus muta cuando infecta a alguien, así que cada nueva infección es una oportunidad para que el virus desarrolle nuevas mutaciones y se convierta en una nueva variante. Cuantas más infecciones haya, más probable es que surja una variante, y cuantas menos personas estén vacunadas, más infecciones hay. Además, cuando una persona no vacunada se infecta, hay más virus durante más tiempo, por lo que aumentan las probabilidades de que surjan nuevas variantes. Cuando observas con atención, ves que el virus ha tomado trozos del material genético que se encuentra en los virus que causan el resfriado común (otro coronavirus) e incluso del VIH, probablemente porque estuvo en personas infectadas por esos virus al mismo tiempo. Básicamente, se le está dando a este virus libertad para explorar nuevas combinaciones, mezclarse con otros virus y evolucionar.

También aclara:

—Definitivamente, ómicron es sobre lo que advertí, aunque quiero dejar en claro que podría no ser siquiera el principal, porque no sabemos dónde surgió. Por lo que sabemos, podría haber aparecido en cualquier lugar.

El tuit de Bandawe recibió 133 retuits, 16 citas y 316 «me gusta», pero eso no da una idea real de la reacción que provocó en científicos y políticos.

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—¿Había algún interés en hacer algo práctico con el problema?

—La reacción que provoqué fue muy interesante. Al principio, algunas personas que conozco y con las que estoy en contacto lo retuitearon, pero solo cuando alguien lo retuiteó al aparecer ómicron ganó impulso. Así que fue agradable que me lo reconocieran, pero veo que se acercan muchas cosas que no me gustan nada. Sinceramente, creo que el problema puede ser bastante complicado de tratar para algunos líderes científicos globales, porque cuando lo debatimos, muchos parecen pensar que lo realmente interesante es imaginar cuál será la reacción inmune al virus, en lugar del surgimiento de variantes. Creo que ambas cuestiones son igual de importantes, porque desempeñan un papel esencial en el futuro de la vacunación.

Bandawe admite:

—Quizás no soy totalmente imparcial, porque buena parte de mi trabajo ha consistido en buscar la diversidad viral. Pero para contestar a tu pregunta, sí, hay mucha gente esforzándose por solucionar este problema, incluso aquí, en Malaui. Siempre quisiéramos tener más recursos y capacidad, pero hay que reconocer a quienes desde sus puestos hacen lo que pueden. Pienso que podemos hacer mucho más para informar a la gente y animarla a vacunarse, y por conseguir de nuestros políticos un mayor acceso a las vacunas. Espero que el acaparamiento de vacunas, la retención de las patentes y el descarado racismo y falta de sentido en algunas respuestas que hemos visto a ómicron nos ayuden a ver que realmente no podemos depender de que nadie actúe y haga cosas por nosotros: debemos organizarnos y hacer mucho ruido si queremos tener alguna oportunidad.

El científico malauí también explicó la forma de nombrar a los virus y sus variantes:

—Esto tiene una historia interesante y los problemas relacionados persisten. Si te acuerdas, el expresidente estadounidense [Donald Trump] intentó con todas sus fuerzas que se denominara al SARS-CoV-2 como el «virus de China», y las primeras variantes que surgieron se llamaron Reino Unido, Brasil y Sudáfrica. Eso es obviamente un problema, porque la gente siempre intenta usar esta situación para obtener réditos políticos, y hay un montón de temor, racismo y otras cuestiones. En virología, el nombre de los virus ha sido un problema constante, puesto que es un campo en el que se descubren nuevos virus y variantes continuamente.

Dado lo anterior, añade:

—La gente no se pone de acuerdo en los nombres, o da distintos nombres al mismo virus, dependiendo, por ejemplo, de quién reclama haber sido el descubridor, etc. Por eso hay un comité llamado ICTV (Comité Internacional de Taxonomía de Virus) que dirime temas relacionados con la clasificación y denominación de virus, y creo que son los responsables de que el virus se llamara inicialmente SARS-CoV-2. Las variantes se nombraron según los linajes, tal como se describen dependiendo de las herramientas utilizadas para asignar estos linajes, pero estos nombres se ignoraban, y los virus acabaron tomando el nombre de los lugares donde se describieron primero.


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El experto continúa:

—La OMS y otras organizaciones decidieron que con el esperado surgimiento de más variantes, lo mejor sería nombrarlas con las letras del alfabeto griego para evitar la estigmatización de los lugares a los que se referían los nombres. Además, y esto es importante, ser el primero en identificar y dar nombre a una variante no significa que esa variante haya surgido en ese lugar concreto. En este caso, por ejemplo, se ha castigado a Sudáfrica por su eficacia al encontrar y aislar variantes. El país tiene una impresionante infraestructura desarrollada por años de lucha contra el VIH y la tuberculosis, por lo que tiene una mayor capacidad de detectar variantes que muchos países desarrollados.

Global Voices también preguntó cómo puede colaborar la comunidad científica con los políticos para luchar contra esta nueva variante en formas que no se han probado hasta ahora:

—Bueno, pienso que en realidad son los científicos quienes tienen que ayudar a los políticos a hacer cosas que nos ayuden a bregar con la pandemia en lugar de impulsar sus agendas particulares. Me temo que lo que estamos viendo va a seguir, y hasta ahora nuestras respuestas han sido egoístas y nacionalistas, y por tanto, en mi opinión, muy cortas de miras. Creo que todo lo que puede hacerse ya se ha sugerido, no tengo nuevas ideas rompedoras, pero me gustaría que los políticos escucharan un poco más a los expertos.

El doctor Bandawe también opinó sobre la efectividad de las limitaciones a los viajes anunciados por algunos gobiernos para luchar contra esta pandemia:

—Totalmente inútil. Esta variante lleva muchas semanas propagándose, y ya se encuentra en los mismos lugares que están vetando a otros. Tampoco hay una lógica ni un razonamiento sólidos en muchas de las prohibiciones. En realidad, para muchos, no son más que excusas para ser racista y xenófobo. Ahora vemos cosas como que Canadá deje de aceptar una PCR negativa de países como Malawi y Sudáfrica. Es decir, no tiene ningún sentido y no ayuda a nadie. Hay intentos descarados por parte de algunos en el hemisferio norte de convertir al covid en una enfermedad africana, y estas estrategias miopes no ayudan nada. Ojalá pudiera decir que me sorprende, pero ya en marzo de 2020, cuando comencé a contemplar el mundo en el que ahora nos encontramos, advertí que podíamos esperar ver cosas así muy pronto.

A su juicio, la mejor y la peor de las situaciones que pueden darse en las próximas semanas en lo que respecta a la variante ómicron y el coronavirus son las siguientes:

—Es difícil predecirlo, pero yo diría que en el mejor de los casos descubriremos que ómicron es una variante muy leve y que el virus está atemperando su patogenicidad. Esto significaría que, con el tiempo, la infección será mucho menos severa y dañina, y que poco a poco aprenderemos a tratarla. La peor de las situaciones se produciría si la variante fuera muy patogénica y causara una enfermedad severa, pero también escapara a la respuesta inmune inducida por las vacunas. Esto haría las vacunas menos efectivas y además nos forzaría a reevaluar las vacunas que tenemos. Esto sigue siendo una amenaza con cada ola y con cada nueva variante que surge. Sé que el riesgo de reinfección con esta variante ha mostrado ser alta. Esto no es buena señal.

El virólogo concluye:

—Pero de nuevo podemos aprender lecciones de lo que hemos intentado hacer con el VIH, que muta mucho más rápido que este virus. Necesitamos diseñar una vacuna basada en todos los fragmentos de la proteína del virus que no cambian, y conseguir una vacuna efectiva a prueba de variantes. Sé que algunos de los principales grupos investigadores ya están trabajando en esto, así que puede haber esperanzas, pero está claro que por el camino tenemos que superar un montón de egoísmos, intereses políticos, geopolíticas globales, desigualdades y racismo, además de inestabilidad económica y política.

(*) Este artículo de Steve Sharra fue publicado originalmente en la red de medios ciudadanos Global Voices el 27 de diciembre de 2021.

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