A tres años del estallido chileno o el fracaso del encantamiento

Mil días después de la revuelta que cambió la historia reciente de Chile, el país enfrenta una coyuntura compleja y contradictoria, aunque también llena de oportunidades. «Estamos ante uno de los escenarios más fértiles en términos de participación, desilusión y expectativas políticas, uno donde todo se mezcla y se segrega en un extasiado baile de electrones», escribe una columnista.

Cómo afecta la guerra entre Rusia y Ucrania a las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela

La escasez de petróleo como consecuencia de las sanciones a Rusia puede provocar medidas desesperadas y hechos inesperados, incluso la reactivación del vínculo entre los presidentes estadounidense y venezolano. Pero descongelar las relaciones entre ambas administraciones, anota una analista, parece «un respaldo tácito a un Gobierno que el propio Estados Unidos no reconoce como legítimo».

Piñera pasó a la historia

«Pasar a la historia» es una expresión ambigua. Alude tanto a lo trascendente como a lo desechable. ¿De qué modo recordaremos a Sebastián Piñera? Tras el estallido social, escribe un historiador, «gobernaron los alcaldes, el Congreso, la Convención Constitucional». El Presidente «pasó al olvido. Logró llevar por primera vez a la derecha al poder tras la dictadura, pero también se encargó de dilapidarla».

Cambio de mando en Chile: el retorno de la (¿frágil?) esperanza

Aunque la verdad siempre es más compleja que las lecturas habitualmente maniqueas de las redes sociales, la ciudadanía será implacable a la hora de evaluar la presidencia de Gabriel Boric por estos medios. De él y su equipo dependerá que, en cuatro años más, el balance de su administración no se reduzca a aquel meme recurrente que sitúa las expectativas y la realidad en extremos opuestos.

Uno no es na’ neutro

Ahí donde el ciudadano B. ofrece —a ratos con voluntarismo— una narrativa de convergencia, el ciudadano K. infunde el terror al Partido Comunista —que ya participó en un gobierno, sin consecuencias catastróficas, durante el segundo mandato de Michelle Bachelet— y siembra una división maniquea entre los «enemigos de la libertad» y los «ciudadanos de bien», junto con pisotear la dignidad de las mujeres y de la diversidad sexual.

El cambio de paradigma en Chile: migración e interculturalidad en el escenario electoral

¿Qué papel cumple la idea de identidad nacional en el proceso electoral y constituyente chileno este 2021? ¿Cuánto de nuestras políticas de exclusión, por otra parte, es consecuencia de una senda histórica de largo aliento? «Chile se imagina como una unidad territorial, cultural, lingüística, histórica y racial uniforme y atemporal, lo que es evidentemente ficticio», escribe la autora de esta columna.

Ni odio ni lástima: déjenme vivir en mi cuerpo

Una mujer trans siente un dolor agudo que la obliga a usar bastón y, de paso, a enfrentar escenas perturbadoras: las miradas que la acechan pasan de la hostilidad a la conmiseración. «No debería ser así, pero por lo menos esa lástima me devolvió algo de la humanidad arrebatada. Prefiero ser vista con lástima que con el odio habitual», escribe desconcertada.

El fujimorismo: la baba y el moco

El bicentenario de la independencia de Perú, a conmemorarse el próximo miércoles 28 de julio, coincidirá con la asunción del mando de Pedro Castillo, el nuevo presidente de ese país. Su excontendora alentó sin éxito la narrativa infundada del fraude electoral. De paso, eso sí, reactivó el clasismo y el racismo históricos.

Nueva constitución: derechos laborales en la era digital

¿Qué desafíos impone la economía digital, dominada por las aplicaciones y la inteligencia artificial? ¿Cómo proteger los derechos laborales en medio de una creciente despersonalización del trabajo? ¿Es posible consagrar esa protección en la nueva carta fundamental chilena? Aquí, algunas luces para la reflexión.

Ciudades constituyentes: cuestiones urbanas urgentes para la convención constitucional

La convención constitucional chilena, que iniciará funciones el próximo mes, tiene ante sí la posibilidad inmejorable de atender los desafíos urbanos estructurales que enfrenta el país. «Los nuevos territorios deberán ser justos, feministas, sustentables y democráticos», plantea el autor de este texto.

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